HISTORIA OLVIDADA

La Masacre de Gwangju: Un Legado Traumático en la Historia de Corea del Sur

La masacre de Gwangju, ocurrida en mayo de 1980, es uno de los episodios más traumáticos y decisivos de la historia contemporánea de Corea del Sur. Este artículo repasa sus antecedentes, la brutal represión, su legado político y su representación en el cine y la literatura.

La masacre de Gwangju: represión, memoria y cine

La Masacre de Gwangju, también conocida como el Movimiento Democrático de Gwangju o Levantamiento de Gwangju, representa un episodio crucial y doloroso en la historia contemporánea de Corea del Sur, marcando la transición del país hacia la democracia. Ocurrida en mayo de 1980, esta brutal represión militar dejó cicatrices profundas en la sociedad surcoreana, cuya lucha por la verdad y la justicia continúa hasta el día de hoy.

Antecedentes

La inestabilidad política se apoderó de Corea del Sur tras el asesinato del dictador Park Chung-hee el 26 de octubre de 1979, quien había gobernado el país con mano dura durante 18 años. Este vacío de poder fue rápidamente llenado por el general Chun Doo-hwan, quien tomó el control del gobierno a través de un golpe de Estado el 12 de diciembre de 1979.

Dos meses después, en mayo de 1980, Chun Doo-hwan se consolidó en el poder y declaró la ley marcial en todo el país, suprimiendo libertades, cerrando universidades y prohibiendo actividades políticas. En respuesta a estas medidas autoritarias, los movimientos de democratización, que habían sido reprimidos durante el régimen de Park, resurgieron con fuerza.

Chun Doo-hwan
El dictador Chun Doo-hwan.

Estudiantes universitarios y ciudadanos salieron a las calles de Gwangju, una importante ciudad en la provincia de Jeolla del Sur, para protestar contra la ley marcial y exigir derechos democráticos, el fin de las detenciones y elecciones justas. La región de Jeolla tenía una historia de oposición a la explotación y discriminación, lo que la convirtió en un foco de disenso radical contra las dictaduras, especialmente bajo el gobierno de Park Chung-hee, que favorecía a su región natal, Gyeongsang.

La brutal represión de Gwangju (18–27 de mayo de 1980)

La situación se intensificó el 17 de mayo de 1980, cuando el régimen de Chun extendió la ley marcial a toda Corea del Sur. El 18 de mayo, manifestantes prodemocráticos salieron a las calles de Gwangju, lo que provocó el despliegue de las Fuerzas Especiales del ejército, conocidas como “boinas negras”.

La represión fue extremadamente violenta: los paracaidistas allanaron casas, golpearon, bayonetearon, dispararon y torturaron a manifestantes y transeúntes, incluyendo disparos contra civiles con rifles M-16 y tanques. También se confirmaron casos de violación, incluso de adolescentes y mujeres embarazadas, así como informes de destripamientos y linchamientos.

La gente de Gwangju, horrorizada e indignada, se defendió heroicamente, formando milicias ciudadanas y confiscando armas de arsenales y estaciones de policía. Para el 21 de mayo, casi un cuarto de millón de personas se habían unido para expulsar a las tropas de élite de la ciudad. Durante cinco días, del 21 al 27 de mayo, las masas antigubernamentales controlaron Gwangju, creando una comunidad autónoma.

Taxis y autobuses atacados por el ejército
Taxis y autobuses atacados por el ejército.

Taxistas y conductores de autobuses transportaron a los rebeldes y usaron sus vehículos contra los soldados, mientras enfermeras y médicos atendían a los heridos. Mientras tanto, la administración del presidente estadounidense Jimmy Carter, aliada de Corea del Sur, respaldó secretamente y facilitó la masacre.

Documentos desclasificados revelaron que Estados Unidos sabía desde febrero de 1980 que Chun estaba movilizando tropas bajo el mando estadounidense para aplastar a los disidentes en Gwangju, y el comandante militar de EE. UU. dio a Chun el control de estas unidades clave. El 22 de mayo, Carter convocó una reunión para planificar cómo aplastar el levantamiento, y el comandante estadounidense en Corea aprobó formalmente el despliegue de tropas coreanas en Gwangju, apoyado por unidades de la fuerza aérea y la armada de EE. UU. desde Okinawa y Filipinas. La solicitud de los ciudadanos de Gwangju para una tregua negociada fue rechazada por el embajador de Estados Unidos.

A las 4:00 a.m. del 27 de mayo, cinco divisiones de paracaidistas surcoreanos irrumpieron en el centro de Gwangju, superando rápidamente a estudiantes y milicias armadas después de un tiroteo de 90 minutos, arrestando a 1.740 manifestantes.

El número exacto de víctimas sigue siendo un tema de debate. Las cifras oficiales del gobierno de Chun Doo-hwan informaron 144 civiles, 22 soldados y 4 policías muertos, con 127 civiles, 109 soldados y 144 policías heridos. Sin embargo, la Asociación de Familiares Afligidos del 18 de Mayo estima al menos 165 muertos y 65 desaparecidos.

Las cifras no oficiales de fuentes extranjeras y críticos elevan el número de muertes a entre 1.000 y 2.000 civiles; algunos informes sugieren entierros secretos y cadáveres arrojados al mar. Quienes cuestionaban las cifras oficiales podían ser arrestados por “difundir rumores falsos”.

Manifestaciones en Gwangju

Consecuencias y legado duradero

Después de la masacre, el gobierno de Chun Doo-hwan denunció el levantamiento como una rebelión instigada por “simpatizantes y amotinados comunistas” o “soldados norcoreanos infiltrados”. Los medios de comunicación estatales tergiversaron los hechos, manteniendo a gran parte del país desinformada o creyendo la versión oficial debido al corte total de comunicaciones con Gwangju y la represión a quienes hablaban sobre lo sucedido.

Kim Dae-jung, el líder opositor originario de la región de Gwangju, fue condenado a muerte por sedición, aunque su pena fue conmutada a prisión debido a la presión internacional. La negación constante del gobierno sobre el asesinato de civiles y la desinformación provocaron una visible presión internacional y una búsqueda de justicia por parte de las familias de las víctimas.

La aprobación más clara de Estados Unidos a Chun Doo-hwan se produjo en 1981, cuando el presidente Reagan lo invitó a la Casa Blanca. Este apoyo de EE. UU. al régimen militar, a pesar de la masacre, alimentó un profundo sentimiento “anti-americano” entre la población surcoreana, especialmente entre los estudiantes.

Las familias de las víctimas se organizaron en grupos para exigir “la verdad” sobre el levantamiento, el castigo a los culpables, la compensación a las familias, la restauración del honor de las víctimas y la conmemoración del “espíritu de Gwangju”. El Movimiento Democrático de Gwangju se convirtió en una piedra angular para que los civiles se liberaran de la subyugación del poder político y jugó un papel decisivo en la democratización de Corea del Sur, culminando en las primeras elecciones presidenciales directas en 1987.

Con la restauración de la democracia, hubo un proceso de reevaluación. En 1996, Chun Doo-hwan fue condenado a muerte y Roh Tae-woo a cadena perpetua por su papel en el golpe de Estado y la represión de Gwangju. Sin embargo, en un controvertido “acto de reconciliación nacional”, el presidente Kim Dae-jung les otorgó el perdón en 1998, lo que generó críticas por la falta de justicia completa para las víctimas.

Roh Tae-woo y Chun Doo-hwan en el tribunal
Roh Tae-woo y Chun Doo-hwan en el tribunal.

La memoria de Gwangju ha sido institucionalizada. Desde 1997, el 18 de mayo es declarado oficialmente el Día de los Caídos. En 2002, el cementerio de Mangweoltong fue trasladado y consagrado como “el cementerio nacional del 18 de mayo”, y el antiguo campamento militar se transformó en el Parque Conmemorativo 18 de Mayo.

A pesar de los esfuerzos por la conmemoración, la masacre sigue siendo un tema divisivo, con sectores conservadores que insisten en la teoría de la instigación norcoreana. La reciente tentativa de ley marcial por parte del presidente Yoon Suk Yeol en 2024 reavivó los temores de un regreso a los días oscuros de la dictadura, aunque fue rápidamente revocada.

El impacto del levantamiento de Gwangju se extendió más allá de Corea del Sur, influyendo en movimientos democráticos en otras partes de Asia, como Filipinas, Tailandia, China y Vietnam, según la UNESCO. El legado de Gwangju persiste como un recordatorio de los sacrificios por la democracia y una advertencia contra la repetición de la violencia estatal.

La masacre de Gwangju en el cine coreano

El cine coreano ha abordado repetidamente la masacre de Gwangju, convirtiéndose en una poderosa herramienta para mantener viva la memoria histórica y explorar las cicatrices dejadas por este evento traumático.

A Petal (1996): A Petal es la primera película surcoreana que se atrevió a retratar la masacre de Gwangju de 1980. Su estreno causó un enorme impacto, pues tocó un tema tabú en la sociedad coreana de los 90. La cinta es recordada por la actuación desgarradora de Moon Sung-keun y Lee Jung-hyun, quien debutaba a los 15 años y ganó varios premios. No es un film fácil de ver: contiene escenas duras de violencia física y emocional.

Peppermint Candy (1999): Lee Chang-dong incluye un capítulo dedicado a Gwangju en esta película que radiografía la historia coreana contemporánea, reflejando cómo la dictadura y la masacre marcaron a toda una generación. Peppermint Candy es una película clave del cine surcoreano moderno, que explora la vida de un hombre a través de 20 años, marcada por tragedias personales y los grandes cambios políticos y sociales en Corea del Sur. Ofrece una reflexión profunda sobre culpa, memoria y la historia reciente del país.

May 18 (2008): un blockbuster dirigido por Kim Ji-hoon que apeló a la emotividad del público. La trama sigue a un taxista que se une a la lucha por la libertad tras la muerte de su hermano estudiante, logrando atraer a más de 7 millones de espectadores.

May 18

A Taxi Driver (Los héroes de Gwangju) (2017): esta superproducción se convirtió en la película más vista de 2017 con 12 millones de espectadores. Relata la historia real del periodista alemán Jürgen Hinzpeter y el taxista Kim Sa-bok, quienes arriesgaron sus vidas para documentar y exponer la masacre al mundo.

Excavator (2017): una producción independiente de Kim Ki-duk que aborda el problema a través de la figura de un militar que, veinte años después, debe enfrentarse a los hechos de Gwangju.

26 Years (2012): 26 Years es una de las películas más valientes del cine surcoreano, pues aborda de forma directa la masacre de Gwangju de 1980 y el trauma que dejó en la sociedad. El film narra cómo ciudadanos comunes planean vengarse del dictador responsable, Chun Doo-hwan, que en la vida real aún estaba vivo cuando se estrenó la cinta. Se financió gracias a 15.000 donantes, convirtiéndose en un símbolo de memoria histórica y resistencia. 26 Years fue un éxito en taquilla, superando el millón de espectadores en su primera semana y acumulando casi 3 millones en total.

Otras películas y series de televisión que han abordado el tema incluyen: Oh Dreamland (1989), The Wasteland (1990), Song of Resurrection (1991, documental), Sandglass (1995, serie de TV) y Youth of May (2021, serie de TV).

Representaciones de Gwangju en el audiovisual

Gwangju en la literatura: Han Kang y Actos humanos

Además del cine, la escritora Han Kang, ganadora del Premio Nobel de Literatura, ha explorado la masacre en su novela Actos humanos, dando voz a múltiples personajes y reflexionando sobre cómo el trauma se convierte en una experiencia compartida que atraviesa generaciones.

Han Kang y Actos humanos

Han Kang retrata como nadie la masacre de Gwangju en su novela Actos humanos.

Referencias

Anadolu Ajansı. (2019, 12 de marzo). Expresidente surcoreano relacionado con masacre en 1980 acude a juicio por caso de difamación.

Carolina, J. (2021, 29 de noviembre). Democratización en Corea del Sur y el legado del levantamiento de Gwangju.

de Belaunde, A. (2025, 21 de enero). Un lugar llamado Gwangju. Global Voices / Jugo.

Garcelán, E. (2018, 30 de mayo). El cine coreano y la masacre de Gwangju. CineAsia.

Kolesnicov, P. (2024, 3 de noviembre). Había que volver pero siguieron y revelaron una masacre: el acto heroico de dos tipos comunes. Infobae.

Radio Onda Azul. (2024, 7 de diciembre). La masacre de Gwangju: La trágica herencia de la Ley Marcial en la historia de Corea del Sur.

revcom.us. (2019, 18 de septiembre). Crimen Yanqui Caso #13: Corea del Sur, del 18 al 27 de mayo de 1980: La masacre de Gwangju.

SWI swissinfo.ch. (2020, 17 de mayo). Corea del Sur sigue traumatizada por la matanza de Gwangju.

Valencia Gutiérrez, T. (2023). El movimiento democrático de Gwangju: Impacto y consecuencias en la sociedad contemporánea de Corea del Sur. Universidad Iberoamericana, Historia.


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